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Mostrando las entradas de febrero, 2026

Hijos pródigos

Hijos pródigos Por Alejandro Pes Casado  Abdel recordará toda su vida cómo cruzó la frontera con sus viejas botas de militar que encontrara en la basura. El contacto entre la arena, las viejas botas y el agua, mientras bordeaba la costa con el miedo en los talones, no lo olvidará en la vida. Acto seguido, cruzar el charco en una patera, robar un coche y dirigirse a la nueva frontera. Ir de pueblo en pueblo, a través de la Península Ibérica. Le seguían coches, personas a todo trapo, hasta motoretas. Al final, en Francia, un gendarme lo apuntó con el revólver, se acercó, le encañonó en la nuca. No le temblaba el pulso. De regreso a su hogar, sus padres estaban esperándolo con las manos abiertas.  ***

EL ESPEJO

El espejo Por Alejandro Pes Casado Cuando salí de la Sala de los Espejos, deambulé por el pasillo un poco mareado. Había sido una gozada para los sentidos. Al avanzar, vi mi sombra por delante mío, aumentada, encogiéndose, caminando agazapada. Caminaba más rápido que yo, así que empecé a correr pero me llevaba ventaja y siempre iba más deprisa. Empezó a desprenderse de mi cuerpo y, en mis suelas, su rastro de oscuridad quedó gomoso, se había desprendido. Empecé a seguirla a la carrera, pero corría, gigante, ligera y voluptuosa. Al salir del prostíbulo escapó a todo trapo dando pasos cada vez más enormes, así que cogí el coche y me dispuse a seguirla. Arranqué apresuradamente el vehículo, y al encender las luces de cruce en el primer tramo de la oscura curva, pude divisar la sombra de un gato cruzando la carretera hasta desaparecer en el arcén. ¡Pero no había gato! * Al salir de la Sala de los Espejos, en el puticlub situado a las afueras del pueblo, junto a una curva mal iluminada...

La agonía

La agonía por Mirco Ferri "Crónicas citadinas",  Ese día, contrariando todas sus costumbres, se levantó muy temprano, antes del alba. Se aseó prolijamente, vistió sus mejores ropas y salió a la calle, cuando el sol apenas comenzaba a dar vagos inicios de querer despuntar. Debía cumplir una diligencia bastante penosa: se trataba de asistir a un doloroso trance, cuyo desenlace iba a ser necesariamente fatal. Una agonía. El sentía que su presencia, aunque pasara desapercibida, era moralmente obligatoria, ya que los vínculos que los unían eran profundos y de vieja data. Mientras se dirigía al lugar, iba rememorando los momentos que compartieron: tantas travesuras cuando niño, sus primeros escarceos amorosos, la muerte de sus padres... eran demasiadas las cosas que poseían en común, como para ejercer el abandono. El sabía que le había fallado, en el crepúsculo de su existencia; pero la culpa no era suya, sino de la vida, para decirlo con un lugar común, y confiaba en obtener su p...

ℝ𝔼𝕋𝕆ℝℕ𝕆

ℝ𝔼𝕋𝕆ℝℕ𝕆  Por Mirco Ferri Hace algún tiempo decidí pasear por mi primer vecindario. A pesar de estar situado en un sitio bastante céntrico, no había tenido la oportunidad de volver a él, aunque la nostalgia me solicitaba esta visita desde mucho atrás. Este reencuentro se me antojaba como rejuvenecedor, como si tuviera la extraña virtud de devolver el tiempo y regresarme a mi infancia. A medida que me acercaba, sentía que me embargaba una especie de ansia. Era algo así como el regreso al hogar, un hogar que fue bondadoso con nosotros y el cual abandonamos irreflexivamente, en pos de experiencias nuevas, sin tomar en cuenta lo que se dejaba atrás. Por supuesto que no esperaba encontrar ninguna cara conocida, ya que mi ausencia se prolongaba por más de veinte años; pero sí anhelaba renovar el contacto con las calles y casas que de alguna manera se habían alojado en mi memoria y contribuyeron a formar mi modo de ser, algo nostálgico y retraído. Ya llegaba: en la esquina, un grupo d...

Constitución nueva, tragedia en Vargas

Constitución nueva, tragedia en Vargas 1999 Por Roberto Giusti  El aguacero bíblico que azotó el país el 15 de diciembre no alteró unos resultados que se veían venir, pero le aguó la fiesta al Polo Patriótico. Como si le hubiera tomado la palabra al Presidente (quien el martes 14, por la noche no pudo evitar la tentación de citar una de las más socorridas frase de Bolívar "Si la naturaleza se opone..." y todo lo demás), el elemento agua se desató con furia sobrenatural, poniendo en evidencia que si Dios no estaba con el NO, tampoco votó SI, como predijo el Presidente y, a juzgar por las desastrosas del diluvio, uno colige que más bien se pronunció por la abstención. Tampoco es descabellado barruntar que, tomando el guante que le arrojaron desde Miraflores, ordenó a San Isidro desatender cualquier solicitud proveniente de Venezuela, y la Quinta República nació bajo una torrencial lluvia que no fue de votos, mientras la Cuarta se despedía con un saldo de muertos y destrucción q...

¡Qué lindo es Chávez!

¡Qué lindo es Chávez! (1998) Por Roberto Giusti  Ahora resulta que Chávez no es tan malo. Ni un Hussein criollo, ni el Hitler de la llanura sino, a lo más, un simplón de cachucha que se atrevió a hacer lo tradicionalmente venezolano, tirar una parada para cogerse el poder a punta de plomo; y que ahora, a merced del efecto retardado de aquella bomba de tiempo, viene a buscar lo que se ganó en buena ley. Después que le dieron vida al androide, luego de justificarlo, glorificarlo y utilizarlo, le devolvieron el favor poniéndolo en libertad, con la certeza de que todo terminaría en una candidatura folclórica, que a lo sumo animaría el cotarro electoral y dejaría al comandante en situación de retiro político. Pero el monstruo se les fue de las manos, los bárbaros están a las puertas de Constantinopla, aquí no han encontrado mejor solución que discutir el sexo de los ángeles y de alli la novísima estrategia de montarse al tanque del comandante mientras aún se consiga puesto. Sin embargo...

6 de febrero de 1694

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Dandara era una mujer esclavizada en Brasil que se convirtió en reina guerrera. Luchando junto a su esposo, el rey Zumbi, la pareja lideró numerosas batallas contra los colonos portugueses en defensa del Quilombo dos Palmares, una gran comunidad de personas que habían escapado de la esclavitud. ¿Has visto alguna vez el arte marcial de la capoeira? Es hermoso; parece más una danza que un estilo de lucha. Y esa era la idea, ya que a los esclavos se les prohibía practicar cualquier técnica de combate.  Incorporando acrobacias y música, engañaba a los esclavizadores lo suficiente como para proporcionarles una habilidad necesaria que les permitiera escapar y defenderse. Los antiguos esclavos en Brasil formaban comunidades llamadas quilombos, generalmente ubicadas en lugares de difícil acceso rodeados de densa vegetación. Tal fue el caso de Palmares. Se sabe poco de Dandara, ni siquiera si nació en África o Sudamérica. Pero de joven, escapó a Palmares, se casó con Zumbi y tuvo tres hijo...

Guacaipuro, cacique rebelde frente a la conquista

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Inés Quintero  La región del centro-norte de la actual Venezuela estaba habitada por los teques y caracas. Uno de los caciques de estos pueblos era Guaicaipuro, nombre con el que se le conoce comúnmente, aun cuando su nombre original era Guacaipuro, según está registrado en los documentos de la época.  De acuerdo con los relatos históricos del siglo XVIII, Guacaipuro rechazó de manera sostenida la presencia y actuación de los conquistadores. Con el fin de repeler la conquista, reunió a otros caciques de la región para hacer frente y atacar a los españoles que se habían establecido en el valle de Caracas. La respuesta no se hizo esperar. En 1568, el alcalde de la recién fundada Santiago de León de Caracas, con el apoyo de un grupo de indígenas leales, se dirigió al poblado donde vivía Guacaipuro con el propósito de someterlo. Hubo un fuerte combate entre los atacantes y los habitantes del lugar, que terminó con la muerte del cacique y de la gran mayoría de los que salieron en s...

Esta película no está en Netflix

Por Reuben Morales Todo venezolano que vive en el extranjero, llega al capítulo más impactante de la telenovela de su vida: volver a viajar a Venezuela. Una situación que es como tener sexo sin protección. Provoca, pero uno sabe que está expuesto a muchos riesgos. Inmediatamente uno revisa todas las noticias sobre Venezuela y empieza a llorar en posición fetal en el piso repitiendo: “¿Qué llevo?... ¿Cómo me visto?... ¿Me robarán?... ¿Comeré?... ¿Tomaré agua?... ¿Me verán la cara de musiú?”. La noche antes de viajar, uno no puede dormir. No solo piensa en los riesgos asociados a viajar a Venezuela, sino que además imagina emprendimientos locos, como abrir un canal de YouTube para documentar el viaje a la nueva Chernobyl Suramericana, o llamar a Nat Geo para que manden a un camarógrafo con uno, o escribirle a Fernando del Rincón y a Bayly para tener una entrevista en exclusiva luego de este viaje a la África del Caribe… Y la otra razón por la que no puedes dormir es porque te costó m...