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Crónica inconclusa bajo la lluvia

por J. L. Maldonado  Un maricón se me queda viendo y suspira. Me clava la mirada y yo tuerzo la comisura izquierda de la boca. “Qué cagada”, pienso, “más solo que la una, sin novia y se me queda viendo un gay”. Un viejo amigo de hace dos décadas atrás me hubiera dicho, “agarra aunque sea fallo”. No levanto ni polvo, pero mi necesidad no llega allí. Vengo caminando bajo la lluvia, tiempo sin hacerlo. Total relax, más aún después de las cuarenta agujas que clavó en mi espalda la acupunturista. Aún huelo a Artemisa (esa vaina es marihuana, huele a marihuana, “chico, no digas eso”, diría ella). Me instalo a disfrutar de la lluvia debajo de uno de esos paraguas gigantes que atraviesan el boulevard de Sabana Grande con fines estéticos. Protege bien, pero con la fuerte brisa, uno se moja igualito. Tomo una foto de un hombre leyendo, escribo un tweet “Leer como y donde sea”, la adjunto y la envío a la red. Alguien pasa cerca y le dice bromeando a su acompañante, “Mira al viejo güevón ese, ...

THE GOOD EGG

Por Pilar Altamira  Lleno total en The Good Egg. Durante mi estancia en Estados Unidos, lo frecuento cada mañana de domingo. Allí sirven el mejor y más auténtico desayuno americano: huevos con abundante y delicioso bacón, panqueques con crema, mantequilla, mermelada, miel o sirope, y también otros tipos de desayuno. Para beber, chocolate, café, diversas clases de té o bebidas refrescantes, como la típica limonada. Desayunar en este lugar, sea dentro o en la terraza exterior, reconcilia con la casi inexistente cocina americana. Aún me cuesta adaptarme a los horarios, especialmente comer a las doce, la hora del aperitivo en España, pero dejo de hacer comparaciones para atacar como es debido lo que tengo delante. Mientras saboreo este exquisito bacón, contemplo el espectáculo que me rodea. Parece ser que este es un punto de reunión gay. A mi lado, detrás o enfrente, una o varias parejas de musculosos muchachos desayunan con el aire relajado de un merecido week-end. Me fijo mejor, son ...

RECOLETOS

Por Karina Sainz Borgo #CronicasBarbituricas Cada vez que subo por el Paseo de Recoletos las veo. Aún no he logrado entender por qué aparecen. He llegado a pensar que Cibeles las conduce hasta aquí. No creo que una diosa que atraviesa Alcalá en un carro tirado por leones tenga algo que ver con esto, aunque tampoco sé si es ella la primera y más triste de las mujeres que cruzan hacia Colón. Nunca me he detenido a preguntárselo. A la diosa, quiero decir. Me conformo con que sus leones sigan allí, con la boca bien abierta. No más atravesar el paso de cebra siento que cruza, como una ola a mis espaldas, un pelotón de altas y espigadas caminantes a quienes alguien debe una explicación. Me parece que salen a la calle no porque quieran obtenerla: lo hacen para olvidar que la necesitan. Es difícil caminar entre mujeres tristes. Nunca se sabe si uno encabeza la marcha o huye de ellas. A veces es mejor no preguntarse quién lleva la delantera. Mucho menos en Madrid, tan poco propensa a la mala ed...

CORRIDAS DE TOROS

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#Venezuela  Nuevo Circo de Caracas  Es una tradición popular traída de España desde la época colonial. Existen registros de esta práctica en Cubagua. En 1840, se crearon las primeras plazas de toros en Caracas, ubicadas en La Glorieta y La Candelaria. Con el tiempo, proliferaron: Circo del Hipódromo (1883) y Circo Metropolitano (1896). La mayoría de los toreros fueron traídos de España y comenzaron a usar uniformes en 1863. En el siglo XX, la actividad se expandió y se convirtió en un gran espectáculo. Algunos toreros se convirtieron en figuras nacionales, como Pablo “El Rubio” Mirabal, Vicente “El Niño” Mendoza y Joaquín “El Trompa” Briceño. Al mismo tiempo, se construyeron varias plazas de toros, como el Nuevo Circo de Caracas (1919), una en Valencia (1968) y la Plaza de Toros “Coliseo El Llano” en Tovar, estado Mérida (1993). La Plaza de Toros Monumental de Valencia es la segunda más grande del mundo, después de la de la Ciudad de México. Si bien los movimientos antitaurin...

Lenguaje operativo

Por Iván Loscher  #IndiosincraciaPura Sabía que me estaba viendo, pues yo lo veía viéndome, pero igual sabía que no me ponía atención, a pesar de que, como dije antes, me veía. -¿Tú me estás parando? -le pregunté. -¡Ah pues! -me dijo. ¿No te estoy viendo? -Sí, me puedes estar viendo, pero a lo mejor no me estás oyendo. -Pero, bueno mi pana, ¿te vas a empatar en esa? -¿Qué te dije? -quise saber. -¡Ah vaina contigo! -¡Ah vaina, conmigo!, ¿qué? -¿No te estoy viendo? -volvió sobre el mismo argumento. -Me puedes estar viendo pero no oyendo -y yo volví sobre el mío. -Por eso quiero saber qué te dije -insistí. -Coño, me lo acabas de decir y ¿ya se te olvidó? Chamo tú estás chifla -fue su último comentario. Qué vaina esa tan criolla de que el venezolano no te escucha. Al menos, sin pedir mucho, me gustaría que escuchara la mitad. Tal vez si escuchara la mitad, entendería el doble. El asunto opera así:  Por ejemplo, tengo enfrente a Jorge y le digo: -Hay que entregar la locución grabad...

Dos palabras japonesas llenas de sensibilidad

#lengua Por Manuel Gómez  Un idioma nos dice muchísimo de la sociedad que lo habla. Estas dos palabras del japonés nos demuestran la gran sensibilidad de la cultura nipona. El ma es el silencio que se produce entre dos palmadas. Pero no contentos con la idea tan poética de darle nombre a ese breve lapso de tiempo, los japoneses también usan el ma para referirse a la calma entre dos grandes estruendos en un sentido más amplio. El gran maestro del cine de animación Hayao Miyazaki (responsable de obras maestras como El viaje de Chihiro o La princesa Mononoke ) dijo en una entrevista que los directores de animación occidentales le tienen miedo al ma y tratan de mantener «el sonido de la palmada» todo el tiempo, mientras que él intenta llenar de sentimientos y emociones ese ma . No creo que exista una manera más elegante, concisa y poética de impartir una master class sobre narrativa audiovisual. La palabra fuubutsushi hace referencia a los objetos, sensaciones, imágenes y aromas ...

¡Qué agonía todo esto!

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por Jesús Salcedo Picón Me coloqué al final de la fila. Ni modo. Pero me sorprendió que ya a esa hora, seis y media de la mañana, hubiera tantísimos autos, uno detrás del otro, con paciencia de oruga. Puse las luces de estacionamiento, lo que suelo hacer para que otros conductores se enchufen detrás. Iniciándose octubre, un leve frío me hizo subir el cierre de la chaqueta Nike deportiva azul y gris, “herencia” de una de mis hijas emigradas al norte. Me bajé y me acerqué al auto más próximo. Estaba cerrado. Y los cristales oscuros no revelaban a nadie. Avancé hasta el siguiente. Una muchacha, embutida en un suéter color fucsia, apenas levantó la vista del móvil, que sufría los embates de unas absurdas uñas artificiales amarillas, para decirme: —Mire —y estiró los labios para señalarme el automóvil de adelante. —¡Ay!, ¡qué cagada! —dije no sin sorpresa y con mucha desazón. Un cono de plástico color rojo reflectante para avisar, con autoridad unilateral, que todos los otros vehículos que ...