Dialéctica de lo concreto
Por Alberto Hernández La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella. Ernesto Guevara “Hubo una vez un hombre”, escribió quien se ufanaba de ser parte de una fábula. Sin embargo, el hombre no fue, no estuvo, no “hubo”, más bien imaginó que estuvo en un lugar, que comió con abundancia, que se ahogó en el mejor de los whiskies, que alojó su pene en la más virginal de las vaginas. Que arrimó su barriga al más bello vientre burgués y salió airoso con dos viagras entre pubis y nalgas y amanecer frente al sol con el manual que su mejor amigo le trajera de las antípodas del ensueño revolucionario. Esto lo recordaba en la oficina del Partido, mientras otros camaradas veían en televisión una vieja película soviética. Daba la vida por escribir lo que pensaba, pero no podía. Tenía miedo. “La dialéctica es una vaina muy jodida, y más si es concreta y criolla”, dijo en voz baja y juró que Karel Kosik lo miraba por un agujerito del universo de su peq...