Prohibido olvidar

Por Eli Bravo

#HistoriaCanalla

Cuentan desde España que para los menores de 25 años la figura de Franco está perdida en el tiempo. Sencillamente lo están olvidando. Quien fuera el dictador más poderoso de Europa ahora sólo vive en la memoria de los viejos y en los libros de Historia. ¿Pasará lo mismo con Pinochet, dentro de un cuarto de siglo, y con Fujimori y Videla y Torrijos? Milan Kundera escribió: "Lo que ocurre sólo una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida, es como si no viviera en absoluto". Vaya consuelo el que nos queda.

Deslumbrados como vivimos por la inmediatez, hacer memoria es casi inútil. También es doloroso. Nadie quiere llorar eternamente a sus muertos, pero hay personas, especialmente mujeres, que no pueden olvidar a sus hijos desaparecidos. Quizás cuando ellas desaparezcan arrastradas por el tiempo también muera el delito que se cometió. ¿Quién se acordará dentro de 100 años de un sujeto llamado Milosevic? Posiblemente alguien que se pregunte por qué hay otra crisis en los Balcanes. Olvidar es humano, y repetir los errores es doblemente mortal.

Si dentro de 50 años nadie se acuerda de Castro no se le está haciendo un favor a la humanidad. Tampoco si se olvida el apartheid o las purgas de Stalin. Borrón y cuenta nueva son cosas que favorecen el perdón, la impunidad y la estupidez. Mientras India avanza su carrera nuclear y Pakistán va a la saga, uno se pregunta: ¿es que acaso el hongo que dev devoró Hiroshima en el 45 ya se marchitó?

Quizás sea necesario presenciar otra hecatombe para poder asegurar que la primera existió, que en una vida se puede presenciar dos veces el horror.

Lo que mejor nos diferencia de los animales, según Fernando Savater, es nuestro afán por lograr la inmortalidad, nuestra conciencia de la muerte. Si lo pensamos bien, en nombre de esa inmortalidad ha muerto mucha gente y con los años puede ocurrir que nadie se acuerda ni de los cadáveres ni de la obra. Quedan sepultados por el tiempo. Entonces es cuando se tiende la trampa: quienes no vieron la sangre, no saben de su existencia.

Debe ser por eso que me cuesta tolerar el comentario: "Hubo sus cosas, pero dejó un gran país", cuando me hablan de Pinochet. Ayer cumplió 85 años y todavía recuerdo las historias de horror que escuché de niño. Un horror que no viví, pero que sobre todo no deseo que alguien viva una o dos veces.

25-11-2000

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