¡Ay, qué bella franela!

Por Iván Loscher 

#IndiosincraciaPura

-Niña... ¿Y esa franela?
-Ah, bueno... de Armani. -Le respondió como algo natural, dejando sentado que ella no se viste sino de Armani.
-¡Niña...!, ¡qué bella...! ¿Dónde la compraste?... ¿En la tienda del Sambil?
-¿Estás loca...? Yo jamás voy al Sambil ¡Esa chusma!
-¿Y entonces...? ¿En Miami?
-Tampoco... ya muchos venezolanos no vamos a Miami.
-¿Y dónde están comprando?
-Esta franela, al menos, la compré en una tienda de Armani en Boston. Hay una tienda deliciosa con un café al aire libre.
-Yo no conozco Boston.
-¡Ay, no puede ser! Boston es bellísima, mucho más que Nueva York.
-Es que a mi marido le encanta Nueva York.
-Al mío le parece que hay muchos negros y latinos...
En cambio Boston es una ciudad más tradicional, más refinada...
-¿Y en qué hotel se quedan?
-¿Hotel? ¡...No! Qué horror, compramos un apartamento con un parque al frente en una avenida bellísima
-¿Caro?
-Bueno, eso sí, Boston es una ciudad cara, porque como te dije es muy refinada... Pero, si quieres vivir sin chusma cerca, tienes que pagar.
-Igual que aquí.
-¡¡Ni se te ocurra comparar!!
-No estoy comparando. Estoy diciendo que si quieres vivir sin ese monerio cerca, tienes que mudarte a la Lagunita, por ejemplo.
-Por cierto, ¿terminaron de remodelar?
-iiiAy no me hables de eso!!! La gente que vivía ahí dejó eso hecho un asco... La piscina tenía filtraciones. La cocina tuvimos que botarla entera y mandar a hacer una nueva, los clósets... todo, todo lo rehicimos. Como arrancar de cero.
-¡¡Una millonada!! Me imagino.
-Lo que te diga es poco.
-Menos mal que a tu marido le va bien.
-Sí. Lo pasaron del ministerio al instituto autónomo, pero de presidente. No es viceministro pero le pagan mejor, y además allí hay más oportunidades... tú sabes...
-Te acuerdas que te lo dije... es más, mi marido se lo mandó a decir «Dile a Ramón que se pase a un instituto autónomo». Desde que a Raúl le dieron el cargo nos va de maravilla. Con decirte que hasta lo veo ahora más y viajamos muchísimo. Claro, contando con que deja gente de confianza a cargo cuando nos vamos.
-¡Claro!
-Bueno, mija, me debo ir a la peluquería tengo uno de esos días... Tú me entiendes... ¿Dónde estará el chofer?
-¿Tienes el mismo carro?
-No, Raúl me compró un BMW 525 bellísimo. Dice que es mejor que el Mercedes del año pasado.
-Yo estoy feliz con el Mercedes que me dio Ramón.
-¿Y manejas tú?
-No, niña, el chofer, pero es que me parece que el Mercedes es más cómodo atrás que el BM.
-Sí, mija, pero es que tú vives en el Country, y no te tienes que pegar esos maratones hasta la Lagunita.
-Bueno, verdad.
-Bueno, ahí está el chofer. Me voy. Recuerda, habla con Ramón de Boston, y cuando quieras nos reunimos los cuatro para que les 
contemos y, si quieren, los asesoramos pues ya nos conocemos la ciudad como la palma de la mano.
-Le voy a decir a Ramón. Un beso a los niños.
-Igual.
-Chau.
-Chau, cuídate.

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