Pinche el globo

Por Elí Bravo

Lo que comenzó como erupción se ha convertido en revolución ecléctica y virulenta. Se organiza en Internet y explota en las calles. Es un sentimiento que se transforma en movimiento, y al ritmo que van las cosas, terminará por llamarse ideología. Resulta difícil adversar la esencia de su lucha, pero en la práctica corre el riesgo de envenenarse con su aguijón. Para este mundo post moderno tenemos ahora la antiglobalización, una reacción de principios que se ha convertido en pura acción.

Ante el mercado, solidaridad. Contra la monocultura, el sistema multipolar. Frente a los gobiernos sumisos ante las multinacionales, una sociedad civil activa y participativa. Y por ahísigue la lista, una resistencia cada vez más articulada, con mayor influencia, capaz de atrapar el lente de la cámara y la atención de la gente. Si el socialismo sirvió para humanizar el capitalismo, como decía un amigo, entonces esta movida podría democratizarlo.

Nadie cuida mejor sus intereses que el sector privado. Para eso ha tejido con los gobiernos una red muy conveniente que el ciudadano común ahora desea cortar. La lucha es por lograr un balance entre lo social y lo económico, conservando la diversidad cultural. "Si cien mil personas se reúnen para protestar, significa que algo está pasando", dijo Berlusconni en Génova. Pareciera que al presidente italiano se le abrió el entendimiento a pedradas.

Negar la globalización es un acto suicida. Replantear sus reglas y aprovechar su dinámica a favor de la causa podría ser más efectivo. El espíritu que alimenta a los activistas es tan antiguo como el sueño de un mundo más justo, pero este espíritu debe ser inteligente: está batallando contra un sistema blindado, aceitado y multimillonario.

En los círculos antiglobalizadores se habla de una segunda fase de la lucha que implica controlar la violencia y proponer sobre la mesa.

Cambiar el estereotipo de encapuchados ultrosos por la de grupos organizados con argumentos y soluciones. A la hora de sentarse con el Banco Mundial, una molotov no es la mejor tarjeta de presentación.

¿Podrá surgir un bloque antiglobalizador? Difícil predecirlo.

Cada grupo tiene su agenda, y si bien comparten mucha información, aún no han estructurado un discurso sólido. Y quizás no haga falta.

Podríamos estar frente a una nueva manera de combatir el poder y las élites: una guerrilla socio-cibernética para un mundo econo-real.

Ojalá esta revolución logre que se globalice lo mejor del espíritu humano, y no solamente su dinero.

28-07-2001

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El día que bajaron los cerros...

ELEGIA

Caracas Blues