Si la vida fuera teórica los pitchers batearan mil
Por Iván Loscher
#IndiosincraciaPura
Sin duda... si la vida fuera teórica los pitchers batearan mil.
O los arqueros serían los mejores goleadores.
Si la vida se jugara en el Yankee Stadium, uno se sabría las reglas....
«Si sale por allá de aire es jonrón», «igual por el centro, o por el rigth»
Y así, uno se aprende las reglas del campo, que sumadas a las reglas generales del juego nos dan un marco referencial «de cómo es el asunto».
Pero, resulta que uno no juega en el Yankee Stadium.
Uno se la juega en campos improvisados «con lo que haiga».
O sea, la vida es una caimanera.
Y una caimanera se rige, en primer lugar y grosso modo, por unas reglas generales aproximadas a las que rige el juego en el Yankee Stadium o cualquier otro sitio serio.
Reglas al estilo de fao atajao es ao y muchas otras, que circunscriben el encuentro en un marco referencial según el cual es imposible arbitrariamente venir a decir «no todo fao atajao es ao», y que si se ataja con guante sí es válido, o con «la mano pelada» no vale, dizque porque un pelotero es pelotero porque tiene un guante, y el guante es para atajar la pelota y a mano pelada es "tranposeria" o cualquier otra vaina arbitraria de última hora y sobre la marcha.
En segundo lugar, luego de tener en cuenta este marco referencial de las reglas de «todo juego de béisbol» juéguese donde se juegue, la caimanera se ciñe específicamente a las predeterminaciones del campo donde ha de jugarse. Ahí la cosa cambia.
«El que parta el vidrio de la señora Carmen, aunque sea de jonrón, es "ao" por regla, y va y le pide perdón a la señora Carmen, busca la pelota, y después que su papá pague el vidrio».
«Al que la saque de aire a la mata de mamón, se le contará un jonrón pero debe monear la mata y bajar la pelota».
Y así por el estilo, la caimanera se va conformando dependiendo de «las condiciones del terreno de juego» por decir algo halagueño.
Las cosas han cambiado con esta postmodernidad. Así que vuelvo sobre la afirmación anterior:
La vida es una caimanera
En 1987 el gran José Ignacio Cabrujas decía, en "El estado del disimulo", del cual se hizo eco García Canclini en su memorable Culturas híbridas que: «Venezuela se fue creando como un campamento...»
Con el progreso lo que se hizo fue convertir el campamento en un gigantesco hotel, en el que los pobladores se sienten huéspedes y el Estado un gerente.
Y luego continuaba el inmenso José Ignacio:
«Vivir es, es decir asumir la vida, pretender que mis acciones se traducen en algo, moverme en un tiempo histórico hacia un objetivo,
es algo que choca con el reglamento del hotel, puesto que cuando me alojo en un hotel no pretendo transformar sus instalaciones, ni mejorarlas, ni adaptarlas a mis deseos. Simplemente las uso».
Y más adelante, al hablar de la Constitución, Cabrujas sugería:
«Habría sido más justo inventar esos artículos que leemos siempre al ingresar en un cuarto de hotel... Favor no comer en las habitaciones... queda terminantemente prohibido el ingreso de perros en su cuarto... etc... Este es su hotel, disfrútelo y trate de echar la menos vaina posible, podría ser la forma más sincera de redactar el primer artículo de la Constitución Nacional».
Eso fue en 1987.
Ahora estamos en el siglo XXI.
¿Será que demolieron nuestro viejo hotel, y sobre sus ruinas debemos ahora hacer un montículo para el "pitcher", agarrar con un tractor los restos de ladrillos esparcidos por el terreno, hacerlos a un lado para improvisar unas tribunas arriba de unos "dugouts" como se pueda, a moche y troche, y EL QUE LA BOTE LA BUSCA.
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