LA MUJER QUE LLEVABA LA CONTRARIA

LA MUJER QUE LLEVABA LA CONTRARIA
La mujer insoportable

Un hombre tenía una mujer que le llevaba la contraria y se le oponía. El hombre iba con sus siervos a un torrente, para desviar de él agua para hacer una charca para peces. Le pedían los siervos llevar comida para reponerse después del trabajo. «Así hay que hacer», dijo el hombre. «Id y tomad alimentos pidiéndoselos a mi esposa; pero no digáis que es por encargo mío ni que yo debo tomar un refrigerio.» Fueron pues, diciendo de acuerdo con el consejo de su amo: «Se nos ha ordenado una tarea pesada; pero nos faltan alimentos, porque nuestro dueño es parco y no quiere tomar ningún refrigerio». Dijo la mujer: «Que él, como se merece, quede en perpetua abstinencia; pero yo iré y os serviré comida en abundancia».

Llegó junto a ellos a la hora del almuerzo, llevando abundancia de toda clase de alimentos y les ordenó que se echaran al suelo, mientras el marido estaba en pie junto a la obra. Y cuando empezaron a comer llegó el marido para tomar también él alimento y se sentó junto a su mujer. Pero ella, al ver que su marido quería comer, empezó a alejarse de él. El marido a su vez se aproximó a ella. Y como se movían en sentidos contrarios, la mujer alejándose y el marido acercándose, ella cayó en el cauce del río y se hundió. Los siervos se dirigieron al río, a un vado, para detenerla. Pero el dueño les dijo: «En vano la buscáis aguas abajo; esperadle en el nacimiento del río y corred allí, porque, igual que viva solía esforzarse contra mí, así muerta se esfuerza contra la corriente el río».

Moralidad. Si tienes una mujer mala, no intentes discutir con ella porque, igual que no puedes arrancarle la piel, tampoco podrás quitarle su perversidad.

L 24: Rómulo Anglico, Derivado completo 

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