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3 de febrero de 1610

Terremoto de San Blas 

Sismo de magnitud estimada entre 7,0 y 7,3 que sacudi贸 los Andes venezolanos

Este desastre es recordado como el primer gran evento s铆smico documentado en la historia del occidente del pa铆s.

Poblaciones da帽adas: La Grita y Bailadores (estado T谩chira) sufrieron la destrucci贸n de viviendas, iglesias y conventos.

V铆ctimas: Se registraron alrededor de 60 muertes a causa del movimiento y los deslaves.

Provoc贸 un gigantesco alud de entre 15 y 20 millones de metros c煤bicos de tierra en el p谩ramo de Mari帽o y el bloqueo temporal de r铆os locales.

Si la naturaleza se opone

(Extracto)
Rogelio Altez 

[...] El 3 de febrero de 1610, como a las tres de la tarde, cuando la actual regi贸n andina venezolana habr铆a de estremecerse espectacularmente. «As铆 la cogi贸 tan de repente y sin ninguna prevenci贸n, que casi ninguna persona pudo dar paso adelante ni atr谩s del lugar de donde se hall贸, cuando comenz贸 con tanta fuerza a moverse la tierra en todas partes que hac铆a oleajes como las aguas del mar cuando est谩n inquietas». Se trataba de un terremoto excepcional en la historia de estas regiones. Sus impactos inmediatos cambiaron el paisaje, y los efectos posteriores hoy generan estupor con s贸lo imaginar qu茅 pasar铆a de repetirse el fen贸meno.

En La Grita fue padecido con sufrimiento. Todas las construcciones vinieron al suelo, salvo diez casas que hab铆an sido levantadas en tapia. La ciudad se «hundi贸», rezaba un informe elevado a la saz贸n ante los despachos del rey. Los r铆os se secaron por un d铆a, quiz谩s como consecuencia de obstrucciones por movimientos de masa ocurridos en su trayectoria monta帽a arriba. «La gente andaba despavorida, amarilla y medio pasmada, sin saber lo que hab铆a sucedido», dec铆a Sim贸n (Fray Pedro Sim贸n), «los ni帽os y muchachos dando mil gritos, sin poderlos acallar; bramaban los toros y vacas, que se ven铆an acercando al pueblo; los perros daban trist铆simos aullidos, y todo, al fin parec铆a un espect谩culo del amargo d铆a del juicio». El agua de los pozos se puso turbia y salada, y por mucho tiempo se oyeron ruidos subterr谩neos.

En el valle de Bailadores suceder铆a un acontecimiento sobrecogedor. Desde las faldas de la cordillera que se encuentra al noroeste, «a seis leguas de la ciudad... vol贸 la mitad de un valent铆simo cerro, como si fuera de pluma...». Con el estremecimiento, una cicatriz aflor贸 de inmediato en el lugar de donde salt贸 aquella «mitad» del cerro. Junto a ello tambi茅n volaron 谩rboles, lo cuales, seg煤n el relato, quedaron «como antes estaban», sembrados a media legua de su lugar. De la abertura brot贸 agua que arrastr贸 en el descenso al ganado que encontr贸 a su paso, para luego formar un lago de extenso alcance y considerable profundidad. Todo esto tuvo lugar en una zona que hoy est谩 consolidada con el nombre de La Playa, y se encuentra habitada...

Actualmente, algunas casas de La Playa exhiben en su patio trasero las rocas que volaron aquella tarde desde el valent铆simo cerro. La memoria del evento se ha guardado en la tradici贸n oral de la zona, y sus habitantes asocian algunos de los topon铆micos con aquellos lejanos sucesos. Nombres como Las Barrancas o El Rinc贸n de la Laguna tienen razones que dan cuenta de los efectos que indujo ese fen贸meno formidable. Los geof铆sicos y geomorf贸logos de M茅rida han investigado el asunto y dieron con la palabra de la gente del lugar, quienes corroboraron con sus narraciones lo dicho por aquel fraile que se dio a la tarea de dejar un testimonio sobre los hechos.

Las Barrancas parece ser el nombre que se le dio al lugar desde donde vol贸 el valent铆simo cerro, «el cual se desbarranc贸» de acuerdo a lo recogido en esas investigaciones; y El Rinc贸n de la Laguna es un estrecho caser铆o cuyo nombre parece haberse originado con aquel lago formado a la vuelta del terremoto. Esa gran laguna de obturaci贸n que sirvi贸 de entretenimiento a los lugare帽os por unos meses en 1610, contaba con tal profundidad que en ella podr铆an haber navegado hasta «muy gruesos nav铆os». El d铆a de San Juan en ese mismo a帽o el embalse producido por aquella obturaci贸n rompi贸 con extrema fuerza. Se llev贸 por delante una vez m谩s al ganado y a las siembras de ma铆z, y culmin贸 por conformar lo que en la actualidad se observa como el abanico aluvial donde se asienta la poblaci贸n de La Playa. 

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