HASTA LA MUERTE
Por Julio Miranda
Querido:
¿Te acordás? Vos te subiste a la mesa y con un grito enorme espantaste a los dos ratoncitos. iQué susto! Para ellos y para mí. Y creo que también para vos porque enseguida, así, desnudo y todo, saliste a taponar el agujero. Pero fue lindo despertarnos y no más abrir los ojos verlos asomándose allá arriba, mirándonos ellos también a nosotros. ¿Serían una pareja?
No sé por qué te cuento esto, tan tonto. No sé siquiera a quién se lo cuento. De todos modos, mi carta no puede ser peor que la tuya. Querido, me escribís que al hacer el amor con otras minas siempre pensás en mí. Me duele que me lo digas. Pero más me duele que sea cierto. Porque, ¿de qué nos sirve? Estamos lejos y cada vez más. vida echa raíces allá y da frutos que son reconocidos. Publicás, tenés un buen trabajo, amigos, minas... Aquí, verás, la competencia es feroz por repartirse lo poco que hay y, bueno, te van (¿te vamos?) olvidando. Hay nombres nuevos, hay gente que pelea y se abre paso. Bueno, basta. No era eso lo que quería decirte. Si de veras imaginás hacerme el amor al encamarte con otras, prefiero no saberlo. En fin, yo no lo hago, quiero decir, yo no te pienso en esos momentos. No. Ya está dicho. Uf!
¿Sería cruel recordarte que vos fuiste el hombre de la «prescindibilidad», del «todos somos intercambiables»? Es cruel, lo sé. Y ahora resulta que tu alumna favorita (¿fui la «vaforita» o no?) viene a repetirte la lección.
(Por cierto, muy lindas las canciones de Soledad que me mandaste. Todos nos hemos «tropicalizado» un poco, ¿no? Pero no quiero que te conviertas en el «desangrado son corazón». Y, haceme el favor, tampoco utilicés mi Gal Costa para seducir a nadie!!!).
En realidad, creo que deberíamos dejar de escribirnos. Aunque ya te (¿nos?) lo he (¿hemos?) dicho otras veces. En realidad, creo que deberíamos dejar de querernos. (¿Aunque ya te (¿nos?)... etc.?).
Te xxxxxx
P.D. (varias: 1,2, 3,4...) Mis padres bien. Mi hermano se recupera lentamente pero sigue horrorizado por todo aquello. Mi carrera... corre. Muy propio, por lo demás: pronto los filósofos seremos mayoritarios en el gremio de taxistas. Ja, ja, ja. Menudo espanto de chiste y menudo espanto de futuro. Pensá en mí, ¿sí? (yo sé que es una inconsecuencia, PERO).
De nuevo:
Posdata (la última, la última, ilo juro!) Lamentar haber vuelto no sirve para nada, ¿verdad? Y tampoco estoy segura de lamentarlo.
Comentarios
Publicar un comentario