Escritores y artistas bajo el comunismo
Censura, represión, muerte
Escribir libremente, crear obras artísticas sin seguir los cánones establecidos o informar objetivamente fueron actividades de alto riesgo en los países comunistas.
Por Manuel Florentín
Armenia
Con el desmoronamiento de los imperios otomano y ruso tras la Primera Guerra Mundial, Armenia se constituyó en república independiente sobre territorios históricos de población armenia. La guerra con Turquía en 1920 y la ocupación del Ejército Rojo le obligó a ceder determinadas zonas y su territorio quedó reducido a la región que constituye la actual Armenia. En 1922 fue incorporada a la Unión Soviética y no recuperaría su independencia hasta el desmoronamiento de esta última.
Como ocurrió en el resto de las exrepúblicas soviéticas, también contó con sus intelectuales perseguidos durante el periodo comunista. Es el caso del escritor y guionista de cine Aksel Bakounts, uno de los primeros miembros de la Asociación de Escritores Proletarios. Cayó en desgracia, acusado de «nacionalismo burgués» y «trotskista», fue detenido en agosto de 1936 y ejecutado en julio del año siguiente tras un juicio de una veintena de minutos. Su amigo Yeghiché Charents corrió una suerte similar. Comunista de primera hora, se fue decepcionando al ver en qué se convirtió el sistema. Desde 1934 le fue prohibido publicar sus obras. Murió en extrañas circunstancias en un calabozo de la sede del NKVD de Erevan. No se sabe dónde fue enterrado. Rehabilitado tras la muerte de Stalin, el poeta Gurgen Mahari le rindió homenaje en 1968 escribiendo sobre él y su obra.
Gurgen Mahari, que había sobrevivido al genocidio armenio, pasó unos cuantos años en el Gulag. Lo detuvieron el 9 de agosto de 1936, bajo acusación de nacionalismo. Años más tarde manifestó que supo que lo iban a arrestar al ver cómo un mes antes habían detenido a Agasi Khandzhyan, secretario general del Partido Comunista armenio, quien murió en misteriosas condiciones aquel mismo día. En 1936, condenaron a Mahari a once años en Siberia. En 1948, un año después de ser liberado, lo volvieron a mandar al mismo lugar y ya no pudo regresar a Erevan hasta 1954. Cuando llevaba varios años de cautiverio, en cierta ocasión se vio reflejado en un espejo mientras lo atendían en el botiquín, y cuenta que apenas pudo reconocerse. Sus novelas más conocidas son Alambres de púas en flor, sobre sus experiencias en los campos de concentración, y Huertas en llamas, en la que aborda la resistencia armenia contra los otomanos en Van Vilayet, su ciudad natal, durante el genocidio de 1915. Las autoridades comunistas armenias no aprobaron la trama de dicha novela por el retrato poco favorable que hace de los marxistas. Los ejemplares de Huertas en llamas fueron quemados en 1937 en la vía pública al más puro estilo nazi, mientras su autor recibía todo tipo de críticas del aparato soviético.
Vahram Gabuzian también fue un superviviente en 1915 del genocidio armenio. Su familia se instaló en Erevan. Entre 1933 y 1936 fue el primer dirigente de la Asociación de Escritores Proletarios de Armenia. Pero en 1937 cayó en desgracia y también fue enviado a Siberia hasta 1954. Al igual que Gabuzian y Mahari, la escritora Zabel Yesayan sobrevivió al genocidio, lo que será tema de alguna de sus obras, como En las ruinas. Fue la única mujer que estaba en las listas turcas para ser detenida el 24 de abril de 1915. Logró huir y, tras pasar por varios países, terminó asentándose en la Armenia soviética. Fue una activa defensora de los derechos de la mujer. Enseñó literatura francesa y armenia en la Universidad de Erevan y en 1933 participó en el Primer Congreso de la Unión de Escritores Soviéticos en Moscú. Cuatro años después la arrestaron, acusada de nacionalismo. Al parecer la mandaron a Siberia, donde murió en 1943 en circunstancias desconocidas.
Convencido comunista fue el escritor Vahan Totovents, uno de los primeros ejecutados en 1938, acusado de nacionalista. También era comunista Paruyr Ghazaryan, uno de los poetas armenios más importantes del siglo XX. Ocupó varios cargos en el partido y en la Unión de Escritores. Falleció en un accidente de coche en 1971, en un momento en que se estaba mostrando muy crítico con la corrupción reinante, por lo que se sospecha que su muerte pudo ser provocada. Lo mismo se pensó acerca de la muerte por atropellamiento, cuatro años después, del pintor Minas Avétissian, cuando en 1972 su taller artístico en Erevan se incendió misteriosamente, con la consiguiente pérdida de gran parte de su obra. Avétissian había participado en 1967 en el documental censurado de Mijaíl Vartanov El color de la tierra de Armenia. Vartanov, cineasta amigo del director de cine Andrei Tarkovski, además de tener problemas con la censura, en 1973 fue despedido de los estudios Armenfilm; durante los siguientes nueve años no pudo hacer una película. La razón: haber escrito una carta de protesta al procurador general de Ucrania por la detención de su colega Serguei Paradjanov.
Junto a Tarkovski y Vartanov, Serguei Paradjanov fue uno de los cineastas soviéticos más innovadores y conocidos internacionalmente, en especial tras estrenar su película Los caballos de fuego en 1965. De origen armenio, había nacido en Georgia y desarrolló su actividad en Ucrania y Moscú. Su carrera se vio obstaculizada por la censura y la justicia. En 1948 fue condenado a cinco años de cárcel, aunque solo cumplió tres meses, acusado de haber mantenido relaciones homosexuales, prohibidas en la Unión Soviética. Dos años después se casó con una mujer tártara de confesión musulmana que fue asesinada por su propia familia al convertirse al cristianismo. Su siguiente película, El color de las granadas, sobre el poeta armenio Sayat Nova, no pasó el filtro de la censura. Por las mismas razones que en 1948, de nuevo fue condenado a trabajos forzados en 1973. Se movilizaron en su defensa cineastas de todo el mundo: empezando por Tarkovski y siguiendo con Godard, Truffaut, Fellini, Antonioni y Buñuel, entre otros. También escritores como Françoise Sagan y Louis Aragon. Paradjanov fue liberado en 1977, pero en 1982 volvió a prisión durante un año. Salió de la cárcel con su salud muy deteriorada. ֍
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