MIRANDA Y LOS RELAJOS
Por Misael Salazar Léidenz
Hasta hace poco tiempo en la península italiana era obligatorio que cada esposa elegante y decente, tuviese un amante. Eso sí, uno solo. Ese amante se llamaba el sisibeo, o el chichibeo, y desde el punto de vista teórico su amor era únicamente platónico, es decir, que no llegaba a resbalar hasta el colchón.
Francisco de Miranda, quien vivió en lo que es hoy la República de Italia y vio muy de cerca el fenómeno, sostuvo que aquello era un relajo. El sisibeo, según él, era el permanente acompañante de las damas de sociedad, las cuales se ocupaban de vestirlo, mantenerlo, y si uno de ellos demostraba fidelidad, al final lo dotaban con una buena cantidad de liras para que pasase una vejez tranquila.
Los maridos aceptaban los hechos y compartían cuanto podian con el sisibeo, en primer término porque el socio les ayudaba a celar y a vigilar a la mujer, y como entre ambos la celaban, el esfuerzo resultaba mucho menor.
Ahora bien, eso en Venezuela se puede llamar relajo, aun cuando relajo también puede cobrar muchos otros significados, como bochinche, juegos de mano, etc.
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